Se prevé que el IPC de Turquía en junio se modere, pero las presiones inflacionistas siguen siendo elevadas
El analista de Commerzbank, Tatha Ghose, prevé que los datos de precios al consumo de Turquía correspondientes a junio muestren una mejora moderada, con un ligero descenso tanto de la inflación general como de la subyacente respecto al mes anterior. El consenso apunta a un IPC interanual de alrededor del 32 % y a una inflación subyacente cercana al 30 %, mientras que el crecimiento intermensual de los precios podría situarse por debajo del 1 %.
Es probable que este resultado se presente como prueba de que la desinflación continúa. Los responsables de la política económica podrían utilizar los datos para respaldar la opinión de que las recientes medidas están surtiendo efecto gradualmente. Sin embargo, la desaceleración prevista no alteraría el panorama general de la inflación.
Incluso si la cifra de junio fuera más moderada de lo previsto, seguiría implicando elevadas presiones subyacentes sobre los precios tras el ajuste estacional. El ritmo anualizado de la inflación mensual se mantendría muy por encima de los niveles compatibles con la estabilidad de precios, lo que sugiere que la moderación podría ser solo temporal. También existe el riesgo de que la inflación mensual se acelere de nuevo en los próximos meses.
Ghose también señaló que la tendencia inflacionista de Turquía se está volviendo menos definida en comparación con la evolución general en Europa, donde varios países han registrado datos de precios más débiles. La desinflación mundial está claramente en marcha, pero su efecto en Turquía parece limitado. Los factores internos siguen dominando el proceso inflacionista, lo que reduce el beneficio de la caída de los precios en otros lugares.
Esa distinción es importante para la política monetaria. Si la inflación sigue impulsada por presiones y expectativas locales arraigadas, en lugar de únicamente por los costes importados, el banco central dispondrá de un margen limitado para relajar los tipos de interés. Unas bajadas prematuras podrían socavar los avances logrados hasta ahora y reavivar la presión sobre la lira. En ese escenario, cualquier indicio de que las bajadas de tipos son inminentes podría debilitar la confianza en la moneda y obligar a un nuevo escrutinio del mercado sobre la orientación de la política monetaria del Banco Central de la República de Turquía.
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