La pausa agresiva del RBNZ eleva las apuestas de subida de tipos y las perspectivas del kiwi
Volkmar Baur, estratega de Commerzbank, dijo que la decisión del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda de mantener los tipos en el 2,25% vino acompañada de un tono notablemente agresivo que elevó rápidamente las expectativas de un mayor endurecimiento. El consejo del banco central se dividió 3-3 en la decisión, con tres miembros a favor de una subida inmediata. Según las normas del banco, la gobernadora Anna Breman emitió el voto decisivo para mantener la política sin cambios.
El mensaje, más contundente de lo esperado, llevó a los mercados a reevaluar las perspectivas a corto plazo. La probabilidad implícita de una subida de tipos en julio se situó justo por encima del 70%, frente a alrededor del 60% antes de la reunión, lo que refleja la opinión de que una subida en la próxima decisión de política monetaria es ahora más probable que no.
Aun así, las perspectivas generales del mercado parecen más agresivas de lo que el contexto económico podría justificar. Los operadores prevén ahora cinco subidas de tipos adicionales en los próximos 12 meses, un ritmo que Baur calificó de ambicioso dada la fragilidad de la economía neozelandesa. Señaló la debilidad de algunos sectores clave de la economía nacional, como la vivienda, como un factor que limita hasta dónde puede endurecer su política el banco central.
Para el dólar neozelandés, es probable que el efecto inmediato sea favorable. Un banco central más agresivo suele reforzar la divisa a corto plazo, sobre todo cuando los inversores incorporan rápidamente unos tipos más altos a los precios. Esta dinámica ya se ha reflejado en la reacción del mercado a la decisión de política monetaria.
A más largo plazo, sin embargo, las perspectivas son menos claras. La persistencia de la inflación abogaría normalmente por una política más restrictiva, pero la debilidad del crecimiento podría acabar dominando la evolución de la divisa. Si el impulso económico sigue siendo débil, el kiwi puede tener dificultades para mantener las ganancias, especialmente si los mercados empiezan a cuestionar si el RBNZ puede materializar el nivel de endurecimiento actualmente descontado.
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