La libra se deprecia ante el descenso de la inflación en el Reino Unido y la creciente cautela del Banco de Inglaterra
La libra esterlina apenas varió frente al dólar estadounidense el miércoles, pero siguió bajo presión después de que varios datos sobre la inflación en el Reino Unido reforzaran las expectativas de que el Banco de Inglaterra pueda mantener una postura cautelosa en los próximos meses. El par GBP/USD cotizó cerca de los mínimos semanales y se mantuvo por debajo de 1,3400 tras caer alrededor de un 1,2 % en las cuatro sesiones anteriores.
Los datos oficiales mostraron que la inflación de los precios al consumo del Reino Unido se moderó en junio. El IPC general se ralentizó hasta el 2,6 % interanual, desde el 2,8 % de mayo, ligeramente por debajo de las previsiones, que apuntaban al 2,7 %. La inflación subyacente se mantuvo sin cambios en el 2,6 %, por encima del 2,5 % previsto por los economistas, lo que sugiere que las presiones subyacentes sobre los precios no están remitiendo tan rápidamente como el indicador general.
Los datos sobre los precios al productor apuntaban a una mayor debilidad en la cadena de producción. Los precios de los insumos cayeron un 2 % respecto al mes anterior, el descenso más acusado en más de seis años, mientras que los precios de producción se mantuvieron estables, frente a las expectativas de un aumento del 0,4 %. En términos interanuales, la inflación de los precios de los insumos se moderó del 9,3 % al 7,3 %, y el crecimiento de los precios de producción se redujo del 3,7 % en mayo al 3,5 %. Estas cifras se suman a los indicios de que el impulso inflacionista de la economía británica está perdiendo fuerza.
El dólar estadounidense se mantuvo firme a pesar de un calendario económico escaso. La demanda de activos refugio se vio respaldada por las continuas tensiones en Oriente Medio, mientras que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro también contribuyó a mantener la moneda fuerte. Los mercados siguieron centrados en el riesgo de un conflicto más amplio, ya que continuaban las operaciones militares en la región y la retórica de Washington y Teherán seguía siendo intensa.
En el Reino Unido, la atención se centró también en las primeras señales del nuevo Gobierno del primer ministro Burnham. La reacción de los mercados ha sido cautelosa, con unos rendimientos de los bonos del Estado por encima del 5 %, lo que refleja la preocupación de los inversores por la política fiscal y la financiación de las medidas previstas. La libra ha sido una de las divisas principales más débiles en las últimas sesiones, mientras los inversores evalúan si el apoyo prometido a las finanzas de los hogares podría aumentar la presión sobre las cuentas públicas.
Ya están surgiendo medidas de política económica, entre ellas una reducción prevista del IVA en las facturas de electricidad de los hogares a partir de octubre. Sin embargo, es probable que los mercados esperen a conocer más detalles antes de descontar unas perspectivas más claras para los activos británicos y la moneda.
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