La Corte Suprema anula los aranceles de la era Trump, redefiniendo la política comercial de EE. UU.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha invalidado las amplias políticas arancelarias aplicadas por la administración Trump, dictaminando que el uso de una ley comercial obsoleta para imponer aranceles bajo vagas alegaciones de seguridad nacional era fundamentalmente ilegal. Esta sentencia marca un cambio significativo en el panorama jurídico que rige la política comercial, obligando a las autoridades federales a buscar justificaciones legales alternativas para las imposiciones arancelarias. La decisión de la corte subraya la importancia de respetar los límites legales en las medidas comerciales y señala que los futuros aranceles deben basarse en una autoridad legal clara.
La sentencia aborda principalmente la legalidad de los aranceles promulgados bajo la administración anterior, pero no llega a tratar la cuestión de las devoluciones de los aranceles cobrados desde las promulgaciones iniciales a principios de 2025. No obstante, se espera que la sentencia influya en los esfuerzos en curso de la administración Trump para reintroducir aranceles utilizando diferentes fundamentos jurídicos, al tiempo que se enfrenta a la posible exigencia de reembolsar los aranceles que puedan haberse recaudado ilegalmente.
Los mercados respondieron rápidamente a la noticia, y el dólar estadounidense experimentó una caída de aproximadamente el 0,25%, lo que llevó al índice DXY por debajo de 97,75. Esta caída refleja la incertidumbre de los inversores en torno al futuro uso de los aranceles como herramienta de política económica y la posibilidad de que aumenten las fricciones comerciales.
Los aranceles son derechos que gravan las mercancías importadas y que tienen por objeto proteger a los productores nacionales encareciendo los productos extranjeros. Aunque pueden servir como herramientas proteccionistas para equilibrar los déficits comerciales, su uso sigue siendo controvertido entre los economistas. Algunos consideran que los aranceles son necesarios para salvaguardar las industrias y hacer frente a las prácticas comerciales desleales, mientras que otros sostienen que tienden a inflar los precios al consumo y a provocar medidas de represalia, desembocando en guerras comerciales que pueden perjudicar la estabilidad económica mundial.
Actualmente, la política comercial sigue siendo un tema central en EE. UU. La Corte Suprema declaró ilegal la política de aranceles de la era Trump, lo que obliga a la administración a buscar un nuevo marco legal para imponer aranceles. Antes de esta decisión, Trump había planeado utilizar los aranceles de manera selectiva, centrándose en socios comerciales clave como México, China y Canadá, que juntos representan una proporción significativa de las importaciones estadounidenses. También había propuesto destinar los ingresos generados por los aranceles a reducciones de impuestos, con el objetivo de apoyar el crecimiento económico interno mientras se negociaban los términos comerciales.

