La divisa china se estabiliza a la espera de datos clave sobre la inflación
La moneda china, el CNH, se mantuvo relativamente estable el martes, con el tipo de cambio USD/CNH en 7,1134, lo que refleja un modesto descenso de menos del 0,1% durante la sesión. Los inversores se centran principalmente en los próximos datos de inflación de agosto, cuya publicación está prevista para la madrugada del miércoles, para calibrar la salud de la economía nacional china.
Las expectativas del mercado apuntan a que el índice de precios al consumo de China caerá aproximadamente un 0,2% interanual en agosto, lo que supondría un leve retroceso respecto al crecimiento nulo de julio. Esta evolución podría intensificar la preocupación por la persistente debilidad de la demanda en el país. La publicación servirá de indicador clave para saber si el gobierno chino puede contrarrestar eficazmente las presiones deflacionistas. Una cifra de inflación inferior a la prevista podría llevar a los inversores a cuestionar la resistencia económica de Pekín y la eficacia de sus medidas políticas.
Paralelamente, el Banco Popular de China (PBoC) fijó hoy el tipo central USD/CNY en 7,1008, lo que supone un ligero descenso con respecto a la sesión anterior. Este movimiento sugiere un cauteloso intento de las autoridades de contener la depreciación de la moneda, señalando un cuidadoso equilibrio entre el apoyo a la economía nacional y la gestión de la estabilidad monetaria. El par ha seguido una trayectoria descendente desde principios de 2024, con breves retrocesos pero con un impulso general a la baja. Actualmente, el par USD/CNH se acerca a un nivel de soporte crítico en torno a 7,1000, una zona que históricamente ha actuado como suelo. Una ruptura sostenida por debajo de este nivel podría llevar al par hacia el mínimo de septiembre de 2024 cerca de 6,9713, mientras que si se mantiene podría producirse un retroceso hasta la media móvil de 100 días en aproximadamente 7,1873.
A pesar de un sólido crecimiento del PIB del 5,3% en el primer semestre de 2024, los últimos indicadores económicos han señalado un debilitamiento del impulso. La producción industrial de julio se desaceleró hasta el 5,7% interanual desde el 6,6% anterior, y la inversión manufacturera se contrajo un 1,3%. La caída de la inflación, con una previsión de que el IPC se sumerja aún más en territorio negativo, acentúa la preocupación por un estancamiento económico prolongado. Las presiones desinflacionistas se ven agravadas por la moderación de los precios de producción, reflejo de la atonía de la demanda y la caída de los costes de las materias primas.
El Gobierno se enfrenta a un delicado juego de equilibrios. Los esfuerzos para abordar el exceso de capacidad y reforzar determinados sectores industriales pueden frenar inadvertidamente el empleo y el gasto de los hogares a corto plazo. Estratégicamente, los responsables políticos han aplicado diversas medidas de estímulo, como subvenciones y reducciones de los tipos de interés, pero la confianza de los consumidores sigue siendo frágil. El crecimiento de las ventas al por menor se ha ralentizado hasta el 3,7% en julio, lo que indica cautela en el gasto de los hogares.
En última instancia, el informe de inflación de agosto servirá de indicador crítico de la trayectoria económica de China y de la credibilidad de su política económica. Los indicios de una mayor deflación podrían incitar a las autoridades a considerar una relajación monetaria más agresiva o intervenciones fiscales encaminadas a revitalizar la demanda y estabilizar los precios.

